
Soy un pez pequeñito que habita bajo el mar, en lo profundo, en lo más oscuro. No tengo color, soy casi traslúcido… y finito, como espiga de trigo. Soy casi transparente y casi diminuto y habito en la oscuridad, allí donde cuesta más respirar. Pero soy un pez altanero que no le teme a las grandes bestias, ni al mar revuelto, ni al exceso de sal. Aún así prefiero quedarme en el fondo, en la oscuridad. Me desplazo y nado lento, pero avanzo. Respiro con dificultad, pero vivo. Habito el silencio, pero reflexiono y deduzco. Filosofar en el fondo del mar: aquí donde un tiburón jamás se atreverá a llegar.