
Soy así, un poco cartón de caja que se va a destruir, un poco papel celofán que cruje al abrir, un poco papel de seda que se arruga y cambia de color con una gota de agua.
Paso por todos los estados. Me muevo en todos los estadios.
Subo al cielo y bajo al infierno, de vez en cuando.
Soy maldita y me maldicen, pero no hago caso.
Voy de a poco. Montaña rusa de madera, Boeing siete cuatro siete, Ferrari en plena competencia.
Aire que se desvanece y agua que se escapa entre las piedras.
Raíces bien profundas, como de vid en la región de Régua, al norte de Porto.
Sabor a cerveza y olor a vainilla.
Algodón blanco en una camiseta. Flores de colores. Luces navideñas.
Respiración agitada. Retorcijones. Dolor de espalda.
No hay manera, de adentro a afuera, en esta ciudad extraña, soy una forastera.