AutoraCarolina

Soy Carolina González González. Soy colombiana y vivo en España. Estudié Comunicación Social y Periodismo y Marketing. He trabajado durante muchísimos años en Marketing y Comunicación empresarial. Sin embargo, nunca he dejado de escribir; hay algo dentro de mí que me anima a escribir todo tal y como lo veo y, sobre todo, tal y como lo siento. Comulgo con que hacemos parte de la sociedad del cansancio. Y precisamente, para hacerle un poco el quite a ese cansancio, quiero seguir escribiendo.

Volver al Golfo de Tribugá

V

Tres meses después sigo mirando fijo a las montañas humeantes del Pacífico. Uno puede estar en muchos sitios y pensar que en ellos puede o debe acabar sus días, y volver a casa y continuar como si nunca hubiese pensado tal cosa. Pero también puede usted ir al Pacífico Colombiano, al Golfo de Tribugá exactamente, y volver creyendo, con convicción firme, que es el mejor lugar del planeta. A ese...

Amazonas

A

Siento que abrí un paréntesis en el Amazonas que no volverá a cerrarse. La selva es un lugar que, nada más llegar, resultó ser no tan distinto a lo que había visto mientras crecía en Cali, mi trópico de azúcar; no tan bestial como me lo imaginaba. Pero resultó ser un lugar que me dejó en puntos suspensivos, en modo pause, con el silencio metido dentro; y tiene gracia, porque resulta que allí...

Buscando un lápiz

B

Recorro esta casa con mi bolsa de agua caliente sujeta al pantalón del pijama, la llevo adherida a la parte baja de la espalda, como si fuese un cinturón con el arsenal necesario para librar una batalla. A media luz paseo por este lugar, buscando un lápiz para subrayar un poema que acabo de leer, con el único fin de que mi memoria senil de mujer de 37, recuerde que estas palabras mezcladas, un...

La maleta en el portal

L

La maleta está abajo, en el portal. ¿Dónde más esperabas que estuviera? Dices sí y te quedas; pero dijiste no, entonces te vas. No se pueden los términos medios. No se puede mantener la cama puesta, esperando a que tu camiseta se funda con la mía, si en tu cabeza habita el no; aunque yo sepa que ese no es un sí cobarde en el fondo de tu garganta, en el medio de tu pecho y abajito de tu ombligo...

Mi sobri y yo en el embalse

M

Si mi sobri estuviera aquí, le traería a este embalse. Y le gustaría tanto como la misma palabra embalse. Repetiría: embalse, embalse, embalse…, esa palabra que acabaría de conocer, que le sonaría tan bien y que, además, le definiría tanta agua delante de sus ojos. Si mi sobri estuviera aquí, en algún momento iríamos a recorrer este embalse por su orilla, cogeríamos piedras y las...

El padre del pequeño descalzo

E

Él es un hombre de estatura media, delgado, con gafas, ¿moderno?… Es un padre maravilloso. El pequeño tendrá menos de tres años y, en apariencia, le educan en libertad. Descalzo y con los pantalones recogidos, camina de prisa hacia el agua. Yo estoy a cinco metros y presiono mis dientes porque me apremia el miedo de que tropiece y caiga. Pero él es un padre maravilloso (mi padre también, a...

Apago el mundo por hoy

A

Se cierra el telón. Dejo caer los estores y apago el mundo por hoy. Desaparecen todos y sobrevivimos mis lucecitas, mi docena de almohadas, unas cuantas velas, mi bolsa de agua caliente en el cuello y Yo-Yo Ma, como artista invitado, dándome un recital con alguno de sus violonchelos centenarios. Me entortugo: todo mi cuerpo metido en mi casa. Es la auténtica fiebre de sábado en la noche. Aquí...

Atardece

A

Vine aquí a ver cómo cae la tarde. Es siempre como una bocanada extra de oxígeno, ver cómo, poco a poco, el cielo va cambiando de color y empieza a parecerse a una foto vieja. Es bueno también que corran los primeros aires frescos del otoño, porque ayudan a levantar del suelo las primeras hojas, y los pensamientos alquitranados de la cabeza. La gente se sienta a esperar y esa espera, en todos, es...

Aquí hoy no sale el sol

A

Aquí hoy no sale el sol ni de coña. Yo tengo el regusto del libro que acabo de leer: mezcla de desesperanza y deseo. Muy Galeano don Eduardo Galeano en su Canción de nosotros. Aquí sigue batiéndose el Atlántico, ni cosquillas le hacemos el cielo cubierto de bruma, ni yo cubierta de bruma. Este mar se bate y espumea, como sabiendo que él siempre será igual, porque lo tiene todo y nada le faltará...

Si todo esto bastara

S

Si de repente el silencio bastara, o el sonido de las olas que se acercan, o el olor de estas algas que vinieron anoche con la marea. Si de repente bastaran los besos que se dan los otros, o la espuma de la cerveza, o las risas de los niños pequeños que juegan en la arena, o el grito de las gaviotas cuando la tarde empieza a caer, o la brisa que sopla silenciosa, o tu mordisco en el recuerdo. Si...

Carolina

Soy Carolina González González. Soy colombiana y vivo en España. Estudié Comunicación Social y Periodismo y Marketing. He trabajado durante muchísimos años en Marketing y Comunicación empresarial. Sin embargo, nunca he dejado de escribir; hay algo dentro de mí que me anima a escribir todo tal y como lo veo y, sobre todo, tal y como lo siento. Comulgo con que hacemos parte de la sociedad del cansancio. Y precisamente, para hacerle un poco el quite a ese cansancio, quiero seguir escribiendo.

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