27 de julio

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Lo bueno que tiene reblujar en mis apuntes es que me encuentro con recuerdos exactos de otros días. La madrugada de un 27 de julio como hoy, hace 3 años, me moría del calor, como seguramente moriré esta noche. Es interesante revivir mi desesperación, mi habitación anterior, el pijama que tenía puesto, la ducha que me di, mi afición de entonces por el agua con hielo a media noche. Y mis desayunos con cereales, convertidos hoy en desayunos con salchichas.

Gato en Oporto, Portugal. Verano de 2013.

Tengo la sensación de haber pasado la noche en las puertas del Hades. Nada más desesperante que una noche con sueño sin poderlo ejercer. Nada más intolerable que el cansancio del que no logro despojarme en la cama porque la temperatura en la mitad de la noche agota más que la jornada entera de trabajo.

Y aunque los ojos pesen y el ventilador intente espantar los treintaymuchos grados de mi habitación, la sensación de respirar un aire espeso, de llevarlo a cuestas, de traerlo puesto en lugar del pijama, hace que la noche juegue con mis nervios como si fuera un intermitente. No hay remedio. Ni la ducha, ni la ventana abierta, ni un vaso de agua con hielo, ni el ventilador sin la opción de giro activada, nada. Entonces, resignada, inicio el día un poco antes. A ver si logro descansar totalmente despierta y los cereales en leche fría y la ducha de la mañana me alivian el sopor de mi noche veraniega en vela.

 

Madrid, 27 de julio de 2009.

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Carolina

Soy Carolina González González. Soy colombiana y vivo en España. Estudié Comunicación Social y Periodismo y Marketing. He trabajado durante muchísimos años en Marketing y Comunicación empresarial. Sin embargo, nunca he dejado de escribir; hay algo dentro de mí que me anima a escribir todo tal y como lo veo y, sobre todo, tal y como lo siento. Comulgo con que hacemos parte de la sociedad del cansancio. Y precisamente, para hacerle un poco el quite a ese cansancio, quiero seguir escribiendo.

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