Tres meses después sigo mirando fijo a las montañas humeantes del Pacífico. Uno puede estar en muchos sitios y pensar que en ellos puede o debe acabar sus días, y volver a casa y continuar como si nunca hubiese pensado tal cosa. Pero también puede usted ir al Pacífico Colombiano, al Golfo de Tribugá exactamente, y volver creyendo, con convicción firme, que es el mejor lugar del planeta. A ese...
Volver al Golfo de Tribugá
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