Oh là là… París

O
Músicos en el Puente de las Artes. París, Francia. Abril de 2013.

Digo en voz bajita: de esto se trata… Del silencio de las tumbas, de la tranquilidad de la muerte, de mis pasos que no escucho, del verde de esta aceituna, que es el mismo verde del río Sena, que es el mismo verde de la línea tres color verde viejo del metro de París.

De esto se trata. Del silencio en mi cabeza, del silencio que corre en mis venas, del jolgorio en el Puente de las Artes: trompetas, saxos, una tuba, un trombón: música al viento para espantar espíritus. Se trata de los candados que se aferran al puente como si los enamorados materializaran con ellos la necesidad de aferrarse a su consorte. Se trata del silencio del para siempre será. Del cielo gris que ayer violentaba con sol al silencio. Del silencio del aire frío que carcome los huesos. Del sabor del Bordeux. De las luces de la ciudad que no se encienden. Del silencio del miedo, el de ahora, el de mi futura menopausia, el de mi adolescencia precoz, el mismo, el de siempre.

De esto se trata. De meterlo todo en un lugar, en un momento, en un puente, en un río, en una escultura, en un reloj que cuelga o en un croissant de dioses. Del café de Amelie, sin la música de Amelie. De los dos molinos de la calle Lepic, el verdadero y el falso.

Se trata del paisaje. Del silencio, siempre del silencio. De las palabras tras el vino: las que se dicen bajito.

Se trata de los ojos de esta mujer, llamada Yudy, que lo mira todo con desconfianza, mira con recelo lo que no le cabe en los ojos… De esto se trata. De estar aquí con ella, y no allí con nadie. De haber partido hace tiempo, de querer volver y sentir ganas de llorar. De los cristales escritos, tan sexys. Se trata del silencio de mi cámara que me acompaña y se empeña en recordar. Se trata de un día al azar. Se trata del límite entre la tristeza y  la felicidad.

 

 

 

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Carolina

Soy Carolina González González. Soy colombiana y vivo en España. Estudié Comunicación Social y Periodismo y Marketing. He trabajado durante muchísimos años en Marketing y Comunicación empresarial. Sin embargo, nunca he dejado de escribir; hay algo dentro de mí que me anima a escribir todo tal y como lo veo y, sobre todo, tal y como lo siento. Comulgo con que hacemos parte de la sociedad del cansancio. Y precisamente, para hacerle un poco el quite a ese cansancio, quiero seguir escribiendo.

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