
Muchas cosas no caben en los ojos. Miro una vez, miro dos, muevo el cuello lentamente para hacer una panorámica, pero no, ni siquiera así entra todo en los ojos. Vuelvo a mirar después de tener los ojos cerrados, como intentando formatearme para que en esta mirada entre más, pero nada… hay cosas que no le caben a uno en los ojos.
Machu Picchu es grande. Qué digo grande, es exuberante, como esos mujerones que nos dejan con la boca abierta. Es un lugar que no cabe en la mirada pero tampoco en las palabras. Aquí te sentís grande y minúsculo a la vez. Aquí te entra el aire puro en abundancia, tanto que asfixia.
A Machu Picchu no se le mira con los ojos solamente, se le mira con la nariz, con los dedos, con todos los sentidos: uno por uno y todos al tiempo. Hasta tenés la sensación de haberle lamido cada cerro y cada piedra, de haberle recorrido con el cuerpo entero. Su imponencia es tan implacable que pone los pelos de punta. Sus montañas viejas puntiagudas, como enormes cristales verticales clavados en la selva, dejan sin habla… sabés de qué va la perplejidad.
Vos, el granito de arena ínfimo e infame que se retuerce a diario en el universo, preocupado por el calor, porque no te alcanzó la plata este mes, porque no te salió bien la última relación, por los kilos de más, porque te ahogás al volver a empezar, por las ganas locas de besar al que se resiste, porque te vas a cambiar de piso, de ciudad, de país; porque te dejaron de querer, porque dejaste de querer; tenés aquí, en medio de estas ruinas que se viven aún como un imperio, la certeza de que todo es posible, de que nada es para siempre; la certidumbre de la ligereza de nuestro cuerpo, de lo efímeros que son nuestros sueños. Uno se para aquí en Machu Picchu y mira y mira, buscando explicación a tanto esplendor, revisando cada detalle, hasta que no hay opción: hay que darse por vencido porque no, no es posible, este Machu Picchu contundente no cabe en los ojos. Y en un afán de guardar el recuerdo, se te queda adherido y te penetra la piel.
Machu Picchu, Cuzco, 29 de julio de 2014